El DNS (sistema de nombres de dominio) traduce un dominio a la dirección del servidor e indica a los servidores de correo dónde entregar los emails. Su configuración se guarda en registros: A, CNAME, MX, TXT y otros.
Un registro erróneo puede dejar sin servicio una web o el correo, así que los cambios deben planificarse y copiarse antes de editar. Los cambios de DNS se almacenan en caché, por lo que pueden tardar de minutos a un día o más en aplicarse en todas partes.
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